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La introversión

octubre 12, 2012

Pego un texto que escribí en un grupo privado de Facebook, formado por un profesor que unió a muchos chicos llenos de inquietudes con perfiles muy diferentes. Una especie de club de los poetas muertos, adaptado al mundo de la empresa de comienzos del siglo XXI:

Seguramente todos os hayáis sentido mal alguna vez por no estar haciendo lo que sentíais que debíais estar haciendo. A mí de pequeño me pasaba a menudo con los deberes. Nunca quería hacer los deberes salvo que se tratara de escribir algún relato, de algún ejercicio de filosofía o de aprenderme esas historias tan interesantes de la mitología griega. Me interesaban muchísimo todos esos dioses violentos, vengativos, envidiosos y enamoradizos porque veía a la raza humana escandalosamente reflejada en ellos. Sin embargo, el resto de asignaturas me importaban un bledo y no les dedicaba tiempo. Pero aun así, siempre que bajaba a la calle a jugar para no hacer los deberes de matemáticas o cualquiera de esas asignaturas que no me gustaban, me perseguía mi conciencia, como una apisonadora empeñada en destruir todos mis planes de evadirme de los estudios y pasármelo bien. Reconozco, no con orgullo, que desarrollé con el tiempo la habilidad de escapar de esa apisonadora para así disfrutar del tiempo de ocio que no me correspondía. Sin embargo, siempre que subía a casa y mis padres me preguntaban por los deberes, sentía un agudo pinchazo en el estómago que me recordaba que no había hecho lo que debía hacer. Leer más…

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¡Vive el cine como nosotros! (II)

agosto 13, 2012

Después de la primera parte de la campaña de “¡Vive el cine como nosotros!”, el equipo de TuPeli se puso manos a la obra para realizar un segundo trabajo con la misma idea de utilizar el audio de una escena conocida de una película. Eso sí, en un rodaje un poco más ambicioso. Para ello, lo primero que hicimos fue ponernos en contacto con la productora 309Audiovisual y contarles lo que habíamos pensado. Rápido todos empezamos a trabajar. Necesitábamos una marca que estuviera dispuesta a vestir a los alumnos, y no valía cualquiera. Queríamos una marca rebelde. Elegante pero informal. Una marca que se saliera de las reglas establecidas para subirse encima de las mesas y decir “Oh capitán mi capitán”. En TuPeli enseguida pensamos en “El Ganso”. Era perfecto. Esta marca le debe su nombre a la expresión castellana “hacer el ganso”, la cual casa perfectamente con el espíritu de la campaña “¡Vive el cine como nosotros!”. Nos pusimos en contacto con ellos y les encantó la idea. De hecho, Álvaro Cebrián, uno de los fundadores nos dijo que se había inspirado en El club de los poetas muertos (Peter Weir, 1989) para diseñar algunas prendas. Leer más…

¡Vive el cine como nosotros! (I)

julio 24, 2012

Hace unos meses conocí a Eugenio Domenech, Director de Producción en el Confidencial Digital y recientemente incorporado a la plantilla de TuPeli como colaborador. Vi algunos trabajos audiovisuales que había realizado durante la carrera y me quedé maravillado por partida doble: por un lado descubrí a un actorazo, que no reconocía ser tal, y por otro a una mente extremendamente inquieta que no podía dejar de maquinar historias y que si hacía falta implicaba a hermanos, primos y amigos para grabar cualquier tipo de trabajo. De todos sus vídeos, uno de los que más llamó mi atención fue el que me inspiró para poner en marcha la campaña “¡Vive el cine como nosotros!”. En ese vídeo, Eugenio y su equipo de producción decidieron grabar un supuesto anuncio para una marca de trajes. Eligieron el audio doblado en castellano de una escena de la película Gladiator (Ridley Scott, 2000) y lo introdujeron en un nuevo contexto que les permitió destapar una redonda relación semántica entre el mundo de los gladiadores y el mundo de los altos ejecutivos del siglo XXI: “Se me exige que mate y yo mato”. Un eslolgan que ninguna marca de trajes se atrevería a pronunciar en alto, pero que sin ninguna duda podría representar el universo simbólico en el que se desarrollan sus anuncios. Mejor verlo: Leer más…

Pinceladas de TuPeli (entrevista)

mayo 27, 2012

El otro día leí un artículo muy interesante de Javier Giner en el que dice que coleccionamos comienzos. No sólo me llamó la atención su impecable estilo, sino también mi absoluta comunión con todo lo que decía. Efectivamente hoy en día se premian los comienzos, quizá en exceso. Se habla de emprender como si esto fuera un valor en sí mismo. Desde luego es el primer paso para materializar un proyecto y no se le debe negar la importancia que merece, pero después de empezar viene lo más difícil: continuar y en algunos casos, terminar. Siento que el término “emprendedor” arrastra una aureola de elogios inmerecidos y es por este motivo por el que he declinado generosas invitaciones de grandes medios de comunicación para hablar de TuPeli. No quiero vanagloriarme del proyecto en el que llevo casi un año trabajando con mi equipo, cuando este ni siquiera ha salido todavía al mercado. Leer más…

¡El momento es YA!

marzo 22, 2012
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“Nos arrepentiremos más de lo que no hicimos que de lo que hicimos mal”. Cuando dudo entre hacer y no hacer siempre me digo esta frase. Por lo visto Mark Twain también la decía. Gran tipo este. La gente se pasa toda la vida esperando el momento perfecto para todo y cuando se quieren dar cuenta, no han hecho nada. El momento perfecto para declararse, para tener hijos, para aprender idiomas, para ponerse en forma, para dejar de fumar, para emprender un negocio… ese momento era ayer. Pero no os preocupéis que no está todo perdido. Aún hay una solución: cambiar de actitud para pasar a la acción YA. Leer más…

Ciencias de la Información

marzo 22, 2012

Rescato un post que escribí para La Huella Digital hace un par de años. Me alegra comprobar que aunque ahora lo escribiría de otra manera, acabaría exponiendo las mismas conclusiones:

Cuando en otra entrada he dicho que a todo se le llama “arte”, no he podido evitar recordar que sucede lo mismo con la palabra “ciencia”. Esto debe ser porque al decir “ciencia” se nos llena la boca de orgullo, como si no hubiera nada por encima de ella. Aunque en este caso tiene menos sentido. Pues la apreciación del arte es subjetiva, mientras que cuando se habla de ciencia no cabe valoración alguna. Aprovecho para sacar a colación el ridículo nombre de mi facultad: “Ciencias de la Información”. Ya sabemos todos que la información está muy bien y todo eso. Que los conocimientos que se imparten en nuestro centro nos convertirán en hombres y mujeres con un bagaje cultural más que suficiente para empezar a desenvolvernos en el selvático mundo laboral. Pero nunca seremos científicos. Ni siquiera de la información, pues tal ciencia no existe. Parece como si quisieran dotar de mayor prestigio a nuestra profesión y no saben cómo hacerlo. Resulta patético y presuntuoso intentar dotar de naturaleza científica al oficio para el que nos preparamos. Leer más…

Vergüenza ajena

marzo 1, 2012

Voy a romper la línea temática de los posts anteriores para hablar de un sentimiento que siempre me ha llamado mucho la atención.

Una noche salí de fiesta con un amigo que bailaba mucho. ¡Bailar en una discoteca… ¡a quién se le ocurre! Pues a mi amigo. A mí también, pero no debía moverme tanto, así que se notó menos. Mi amigo disfrutaba, el muy descarado. No sé cómo le sigo hablando todavía. El tío tuvo la cara dura de seguir bailando mientras el resto de la gente se sentía incómoda por culpa de su baile… Le tenía que haber dicho que dejara de bailar porque en las discotecas de España no se baila. Leer más…