Querer más
La expresión “querer más” está estigmatizada y es curioso cuando se trata precisamente de la mentalidad que ha salvado al ser humano.
Punto y aparte para que muchos de vosotros asimiléis la frase que he dicho y os de tiempo a cabrearos conmigo. Algunos pensaréis que el hombre cada vez va a peor, que el horrible capitalismo nos esclavizará a todos y que moriremos a causa del calentamiento global. No sé si pasará algo de esto, pero la realidad es que los que me estáis leyendo estáis bastante bien y hoy podréis poner a caldo este artículo desde vuestro Mac, gracias a que muchas personas de distintas épocas quisieron más y lucharon por ello. Gabriel García Márquez decía que los seres humanos no nacen para siempre el día en que sus madres los alumbran, sino que la vida los obliga a parirse a si mismos una y otra vez. Es decir, a espabilar, a levantarse después de caerse, a aprender, a ser mejores. A no quedarse sentados en el sillón viendo cómo pasa la vida por delante. A querer más.
Yo quiero más. ¿Y vosotros?
¿Qué pasa con el periodismo?
A menudo se escucha que el principal problema del periodismo es que la información cuesta mucho dinero y que cada vez menos gente está dispuesta a pagarla. Eso sin duda es un hándicap importante. Sin embargo, las empresas anunciantes sí están dispuestas a pagarla, y esto debería ser motivo suficiente de aliento para pensar que no está todo perdido. Es hora de que el periodista deje de pensar solo como tal y empiece a pensar también como un publicista si quiere salvar su profesión.
En rasgos generales, se pueden hacer dos apreciaciones de la publicidad en los medios de comunicación:
- La publicidad en los diarios de papel cae en picado. Normal e inevitable.
- Los ingresos publicitarios que se perciben en Internet son muy bajos. Creo que esto puede cambiar, pues es la consecuencia lógica de no haber sabido exportar el periodismo a los medios digitales. La publicidad en internet es potencialmente mucho más valiosa que la de los periódicos impresos, pues permite muchísimas más oportunidades y es capaz de segmentar a las audiencias con mucha más precisión.
En una conferencia sobre redes sociales, Francisco Rodríguez, Director de Marketing de Coca-Cola dijo algo así:
Me encantan las salchichas Frankfurt. De pequeño, mi madre me hacía salchichas Frankfurt de todos los tipos: en forma de burritos, con salsas, tomate, cebolla, en perritos… Me encanta esta marca de salsichas. Pero… ¿cuántas veces creéis que he entrado en la web de salchichas Frankfurt? NUNCA.
Este ejemplo le valió para explicar por qué Coca-Cola invierte tanto dinero en Tuenti y porqué consideran tan interesantes a las redes sociales para difundir la imagen de su marca. En un principio apostaron por crear sus propias comunidades en la página oficial. Esta iniciativa fracasó estrepitosamente. Descubrieron que gente que no trabajaba en la empresa había creado páginas de fans de esta marca en Facebook con más de 50.000 seguidores. En ese momento se dieron cuenta de que las redes sociales suponían una gran oportunidad para llegar a sus consumidores. Las empresas buscan siempre otros canales para intentar difundir una buena imagen de su marca, pero en muchas ocasiones a estos canales no les vale solo con tener el buen nombre de un periódico prestigioso. Cada vez más, los anunciantes van a demandar espacios publicitarios con un valor añadido. Es el momento de encontrar un modelo publicitario diferencial que se adapte a la profesión periodística. Para hacerlo, creo que es interesante observar otros modelos, como el de las redes sociales.
¿Por qué Coca-Cola invierte directamente 100.000€ al mes en Tuenti? ¿Y por qué para otras páginas delega sus campañas a las agencias de medios, que se llevan un alto porcentaje de comisión? Porque Tuenti aporta valor a sus anunciantes. Porque les permite un feedback real con sus consumidores. Porque ahora son los usuarios los que quieren descubrir cuál será el nuevo concurso de Coca-Cola en Tuenti. No es un tema que se pueda delegar a la ligera. Tanto es así, que Tuenti tiene un departamento que se encarga de diseñar las campañas de los anunciantes. Diseñan por ejemplo tres modelos, y entonces sí, la empresa anunciante elige el que más le gusta.
Creo que este modelo publicitario es exportable al periodismo. Las empresas anunciantes son de momento la mejor alternativa para dar de comer a los periódicos. Sería inteligente crear departamentos destinados a la integración de la publicidad en los periódicos digitales. Departamentos que ofrezcan alternativas publicitarias atractivas a los anunciantes. Pero para eso es preciso un completo rediseño de los periódicos digitales. Una integración de nuevos conceptos de comunicación, que hagan más partícipes a los públicos de la información y que como consecuencia sean más atractivos para las empresas anunciantes. Quizá sea el momento de abandonar el nombre “periódico” para referirnos a las nuevas plataformas que deberán gestionar los profesionales de la información y la comunicación.
El todoterreno gana
Todo el mundo repite desde hace años que el periodismo está en crisis, y efectivamente el periodismo tradicional cada vez va a peor. Pero considero que los que quieren ejercer esta profesión no deben perder los ánimos, pues es quizá una de las más arraigadas a la naturaleza de las sociedades y de los propios individuos, por lo que su desaparición es poco probable. Desde el nacimiento de la Imprenta, el periodismo apenas ha evolucionado. Podríamos decir que en todo caso lo ha hecho el lenguaje y con él los libros de estilo, pero por lo demás el periodismo apenas ha experimentado cambios. Hasta ahora. Con Internet asistimos a la mayor revolución en la historia de la difusión de información desde el invento de Gutenberg. No vivimos una época de cambios, sino un cambio de época. Lo que valía, ya no vale. Si el mundo se mueve y tú no lo haces, te quedas atrás.
Desde que entré en la carrera de Periodismo, muchos profesores que en algún momento han trabajado en medios de comunicación, nos han recomendado insistentemente que apostemos por la especialización. Este consejo lo resume el conocido refrán de: “Quien mucho abarca, poco aprieta”. Considero que con esta mentalidad es difícil sobrevivir en estos tiempos. La rápida expansión de Internet ha provocado que muchos modelos de negocio tengan que cambiar sus normas del juego y como consecuencia, las profesiones enmarcadas en estos modelos también requieren un cambio. Por ejemplo, un periodista que tenga conocimientos de política internacional y que además pueda grabar y editar su propio reportaje tendrá más valor para un medio que aquel que sólo está dispuesto a escribir crónicas de política internacional.
Internet en particular, y el avance tecnológico en general han provocado que sectores muy herméticos se democraticen. Hoy cualquiera puede abrir un blog o una página web que hable bien de él, cualquiera puede lanzar un mensaje a miles o millones de personas, cualquiera puede hacer fotografías de buena calidad, editar un vídeo y difundirlo, etc. Todo esto son ventajas y oportunidades para aquellos que las sepan aprovechar. No obstante es lógico que esta democratización de algunas profesiones no guste a todo el mundo, pues amenaza a aquellos que se han acomodado demasiado.
Si tuviera que elegir una palabra para definir los tiempos en los que vivimos diría “cambio”. El que no cambia, seguirá haciendo lo mismo que hace hoy, y eso mañana ya no vale. El sistema heredado de la Revolución Industrial en el que las personas tenían un solo puesto de trabajo a lo largo de todas sus vidas ha terminado. Debemos prepararnos para ser “todo-terrenos” porque como dice un gran amigo mío: quien mucho abarca, mucho aprieta.
Españoles… Megavideo ha muerto
Yo tenía cuenta en Megavideo y sí, da mucha pena. Pero aquello no era normal. Cuesta muchísimo producir las películas y los beneficios de la industria del cine estában cayendo en picado. El problema de los contenidos que se subían a MegaVideo no es que los usuarios pudieran ver películas gratis solo con reiniciar el router. El problema es que ninguna de las partes implicadas en el proceso creativo se beneficiaban de la distribución de su propio producto. Habrá cine online gratis? HABRÁ. Y esa es la meta hacia la que deben caminar las empresas que se quieran dedicar aofrecer cine en la red, pero siempre teniendo en cuenta a las productoras y demás eslabones del proceso. Y si agún eslabón queda obsoleto… pues se le entierra.
Al decir esto, me sorprende que algunos sigan apelando a la libertad en defensa de Megaupload. Creo que pensar en cine bloquea la mente. Olvidémonos de las películas: si yo expongo cinco dibujos y solo vendo uno y luego alguien me roba los otros cuatro y los vende… ¿Tendría yo derecho a denunciarle por robo y por lucrarse de mi obra sin mi consentimiento? Si me hubiera pedido permiso para intentar vender mis dibujos, tal vez se lo hubiera concedido recompensándole por comisión, no por el valor de la obra. En el caso de Megaupload la comisión son las licencias que no le interesaron adquirir (por el motivo que sea. Por ejemplo porque son carísimas).
No se trata de contener lo incontenible, sino de hacer bien las cosas. El usuario (o espectador) es lo más importante y pongo la mano en el fuego por que simpáticas empresas que están por llegar, harán todo lo posible por tenernos contentos